miércoles, 29 de febrero de 2012

Minerva y yo

Minerva es como yo y viceversa. Dicen que los animales y las personas que conviven terminan pareciéndose, aunque lo nuestro ha sido así desde el principio. Cuando teníamos solo dos gatos decíamos "Apolo es como su padre y Minerva es como su madre".

Minerva y yo somos pequeñas, canijillas, apenas ocupamos espacio en el mundo! Nos gusta comer, pero no somos ansiosas y disfrutamos de lo que tenemos en el plato con tranquilidad. Somos discretas, hacemos poco ruido si nos comparas con los individuos masculinos que viven con nosotras: no damos portazos, no rascamos compulsivamente en el arenero, no damos voces... Por las noches, ocupamos nuestra esquinita de la cama y apenas nos movemos.


Somos de pocas palabras, preferimos estar calladitas y tranquilas, lo que tiene una gran ventaja: las pocas veces que pedimos algo usamos la técnica "pongo cara de ser encantadora" y conseguimos lo que queremos. Ahora sí, no nos toques las narices porque chillamos, bufamos y sacamos las uñas con una mala leche desproporcionada para nuestro pequeño tamaño!

Nos gusta estar solas, huímos de las multitudes. Minerva sólo se tumba conmigo cuando sus hermanos no están. Yo me agobio cuando los invitados no hacen el amago de marcharse de mi casa.. No nos gustan las novedades ni las sorpresas ni los cambios. Nos cuesta admitir a los recién llegados: cuando Sirio llegó a casa, Minerva lo perseguía a todas horas. Un año después, parece que ya se empiezan a soportar!

Somos frioleras y nos gusta el calorcito y sentarnos al sol. A Minerva es a la única que le gusta meterse debajo del edredón. En mi lado de la cama, claro.

Una diferencia: a Minerva le gustan más los humanos que los gatos. A mí... me gustan más los gatos...

Minerva: "oh, no, creo que se acercan mis hermanos..."

sábado, 25 de febrero de 2012

De niña a mujer

Llevo tres días tarareando la canción de Julio Iglesias "De niña a mujer". Y llevo tres días sin dormir más de 4 horas seguidas. Me acuesto sobre las 23:30 y me despierto a las 2, a las 4:30, a las 7:30 con un "miiiiiuu, miiiiiiiiiiiuuu" en la oreja que proviene de una gatita enana que no para de maullar como una posesa... ¡porque está en celo!

Mi Estrellita se hace mayor y, como si de una adolescente en edad de salir se tratara, no deja que sus "padres" descansen por las noches. Además de perseguir desesperada a sus hermanos por toda la casa, plantándoles el culete en plena cara, se sienta delante del armario cada noche y maúlla y maúlla para que se lo abramos... ¿Por qué? Pues ni idea. Igual se piensa que dentro hay una fiesta de gatos apuestos y no-castrados, dispuestos a satisfacer las necesidades más íntimas de mi pequeña. Pero como no es así, sino que tras las puertas blancas solo hay jerseys, braguitas y vestidos, no puedo abrirle, porque me quedaría sin ropa, así que ahí sigue y sigue por alguna razón felina que escapa a mi entendimiento.


Atención a la cara de Minerva: "a mí ni te acerques, nena"

Anoche intentábamos ver una peli, pero estábamos más atentos a los gatos que a la tele porque, como dice mi novio, tenemos un reportaje del National Geographic en el salón. Apolo y Yunus pasan del tema, pero Sirio sigue conservando su instinto de macho cat y ante la insistencia de la moza se le planta encima cual gato viril. Y todo eso en mi salón, en concreto en mi alfombra, y ante la mirada atenta de gatos y humanos... Y os aseguro que resulta raro, incluso diría que incómodo, ver cómo dos hermanitos se dedican al triqui triqui en las narices de su propia familia. (Vale, no son hermanos sino hermanastros, pero aún así, un poquito de decoro, por favor...)

En cuanto se le pase el calentón la llevamos para que la esterilicen. Pobre, se me hace un nudo en el estómago...

Estrellita: "nadie me entiende en esta casa.."

lunes, 20 de febrero de 2012

Operación bikini

Se nos está yendo de las manos, se está convirtiendo en algo incontrolable. Al principio tenía su gracia y suscitaba comentarios jocosos, pero ya hemos pasado directamente a los hirientes. De qué hablo? Pues de esto:


Y qué es esto? Pues son 6 kilos y medio de gato, de nombre Apolo.

Empezó teniendo una barriguita graciosa que las veterinarias justificaban por su dieta renal. Era chistoso verlo con su tripina corriendo detrás de sus hermanos y la gente que venía a casa comentaba "uy, qué gordito", "éste come bien, eh?", "mira qué tripina, qué buena vida llevan estos gatos", etc.

Pero ayer por la noche mi señora suegra me abrió los ojos. Se pasó por casa un momento y nada más abrirle la puerta, sin decirnos ni siquiera "hola", dijo con cara de horror: "QUÉ GORDOOOOO!" (comentario al que respondí mentalmente con una palabra soez). Es hiriente, pero es verdad, Apolo se nos está poniendo gordo!

Por todo lo anterior, hemos tenido que pasarlos a la comida light, aunque los otros cuatro no están tan gorditos ni por asomo. Supongo que se trata, simplemente, de que tiene tendencia a engordar, porque no come mucho, lo que recomienda el paquete, y hace ejercicio, casi una hora al día jugamos con ellos y Apolo corre y salta como el que más... (a pesar de que el suelo retumba a cada salto!)

Evidentemente no es una cuestión de estética, lo que diga la gente que viene a casa sobre mis gatos me da exactamente igual, son mis gatos y son los más bonitos del mundo!! Es la salud lo que me preocupa, como siga engordando no se qué vamos a hacer... Y lo que es peor, Apolo aprovecha cualquier ocasión para tumbarse encima de mí... y no es el único...

Debajo de esta masa de gatos están mis piernas y mi estómago!! ay!!

lunes, 13 de febrero de 2012

Locuras por amor

En estas fechas tan amorosas lo que toca es hablar de amor. El 14 de febrero se ha puesto de moda celebrar el Día de los Enamorados, pero yo me rebelo y lo celebro a mi forma porque nadie dice que no se pueda estar enamorado... de los gatos!! Así que hilando ideas he pensado que sería curioso contar alguna locura por amor... felino.

Me imagino que todos habeis hecho alguna tontería parecida a las mías: correr detrás de un gato callejero en plena noche, arrastrarme debajo de los coches siguiendo un miau linterna en mano, bajar a la calle en pijama después de oir un maullido, quedarme paralizada en mitad de la acera tratando de averiguar si he oído miau o ha sido una puerta mal engrasada, pasarme horas al sol con un transportín y una lata para tratar de convencer a un minino para que se venga conmigo...

Pero si tengo que elegir una locura por amor felino de entre todas las locuras por amor felino que he cometido en mi vida, me quedo con... "El día que llamé a los bomberos porque había un gato subido en un pino".


Como se puede apreciar por el ángulo en el que está tomada la instantánea, yo permanecí parapetada tras el estor de mi ventana por miedo a que alguien me reconociese como la autora de la llamada. Sin embargo, mi señor novio se atrevió a bajar a la calle, aunque trató de disimular y camuflarse entre los vecinos indignados con comentarios como "hay que ver, mira que llamar a los bomberos por un gato" por miedo a tener que soportar las miradas taladrantes de todo el barrio durante el resto de nuestros días en esta casa.

Después de todo el jaleo, el gatito en cuestión decidió saltar desde la copa del árbol en vez de aceptar la amable ayuda de los bomberos. No sabemos qué fue de él porque se escondió entre los aparatos de aire acondicionado. Quiero pensar que no volví a verlo porque decidió cambiar de barrio por miedo a que la tarada del 8º se presentara cualquier día con el Ejército de Tierra.

Venga, contadme locuras de amor felino, que seguro que no soy yo la única desequilibrada.

lunes, 6 de febrero de 2012

Días buenos y días malos

De vez en cuando, como todas las personas, tengo un día malo. Quizás no haya una razón concreta, no tiene por qué haber pasado algo, ni tengo que haber recibido una noticia triste. Es, simple y llanamente, que me despierto "cruzá", como diría mi madre, y todo termina saliendome mal. Y cosas que me pasan todos los días se convierten en todo un drama:
- no sé qué ponerme ("si es que voy todos los días con lo mismo y estos vaqueros me quedan fatal... y el jersey lleno de bolitas, que parezco una pobre!")
- el coche no me arranca a la primera ("ya verás, ahora no me arranca y ya llego tarde, como tenga que llamar otra vez a la grúa me da algo, lo que me faltaba ahora es otro facturón del taller y estos vaqueros me quedan mal")
- un taxista me hace una pirula ("si es que taxista tenías que ser, no has visto la raya contínua o qué? la rayaaaaa!!! es que no te funciona el intermitenteeeee???")
- tengo lentejas para comer ("jo, otra vez lentejas.. este microondas no funciona, están medio frías y así no hay quien se las coma... agh!! me he manchado el jersey con bolitas!!")

Pero después de un día plagadito de "desgracias" en el que en varias ocasiones he estado a punto de tirarme al suelo a patalear y berrear como un bebé y a esperar a que alguien me recoja (un taxista no!) llego a casa y... ELLOS me esperan...

Los cinco, sentados en la alfombrita de la entrada, con cara de sueño y con los ojos medio cerrados, deslumbrados por la luz que acabo de encender, maullan, se restriegan contra mí y me hacen la croqueta. Como si hiciera un mes que no me ven, me reciben con todo un despliegue de cariños.
Y es entonces cuando siento que realmente he llegado a CASA, a nuestra CASA, a mi colonia humano-felina. Mi mejor medicina.

Apolo: "Siéntate aquí conmigo, verás cómo te sientes mejor"

jueves, 2 de febrero de 2012

De ratones y gatos (Ya se ven los vídeos!)

En mi casa hay un ejército multicultural de ratones: grandes, pequeños, con pelo largo, con pelo corto, con cascabel, silenciosos, blancos, grises...


Todos provocan en mis gatos la misma reacción: ratón=toque con la pata. He aquí la prueba gráfica que ha tenido a bien protagonizar Yunus:

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Pero uno de los ratones provoca una reacción muy especial en Estrellita, es el ratón diabólico:


Qué lo hace diferente? Yo diría que nada... está un poquito calvo, pero aparte de eso tiene un hocico, dos ojos, orejillas... Sin embargo, por alguna razón que escapa a mi cabecita de humana, el ratón diabólico aterra a Estrellita. A continuación varias pruebas que así lo demuestran:

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Dicen que los gatos tienen la capacidad de detectar cosas que escapan a los humanos... Mis gatos se quedan a veces mirando a un punto fijo de la pared en el que no hay nada, cosa que me pone MUY nerviosa, sobretodo si estoy sola en casa, porque me da por pensar que seguro que están viendo a un fantasma que me está sacando la lengua y que yo soy incapaz de ver. Y el ratón diabólico? Por qué huye Estrellita? Esta misma tarde lo tiro a la basura...