martes, 26 de noviembre de 2013

Escapistas profesionales

Vale, no vivimos en un palacio ni tenemos un jardín. Tampoco somos ricos ni estamos rodeados de lujo y glamour, pero ¿nos hace falta? Yo creo que no. Hoy por hoy, tenemos prácticamente todo lo que le podemos pedir a la vida: un plato de comida caliente cada día, una cama en la que dormir todos juntos y un rayo de sol que entra por la ventana...


Por si la cosa se pone fea, Estrellita tiene guardados unos cartones que nos servirán de cama si hace mucho frío...
 
Pero  no tenemos necesidad de usarlos porque no nos falta de "ná". Además, me considero una buena madre gatuna que cuida y mima (demasiado) a sus felinos. Entonces, yo me pregunto: ¿por qué esa obsesión por escapar? ¿Por qué ese empeño en salir de casa? ¡¡No lo entiendo!!


Yo sé que lo ideal sería vivir en una casa con un jardín estupendo en el que poder correr y trepar a los árboles, en el que no hubiera coches cerca y en el que poder tener un huertito en el que pasar las mañanas. Pero, como no es el caso, me temo que nos toca conformarnos con lo que tenemos, que no es poco. E imaginar que viajamos...


No estéis tristes, mis gatines, nos tenemos los unos a los otros. Y eso es lo más importante ;)

 

martes, 12 de noviembre de 2013

Normal

Cuando alguien se entera por primera vez de que tengo 5 gatos, suele tener una reacción rara, algo así como tensa. Es decir, la conversación sería parecida a:

- Así que vives con tus gatos, ¿no? ¿Y cuántos tienes?
- Cinco
- ....... ¡¡¿¿cinco??!!....
TENSIÓN

Por eso, cuando cuento lo de los 5 gatos, suelo añadir alguna bromita que relaje el ambiente. Por ejemplo:

- Así que vives con tus gatos, ¿no? ¿Y cuántos tienes?
- Cinco
- ....... ¡¡¿¿cinco??!!...
- Sí, cinco gatos... pero, ¿a que parezco normal?
Ji, ji. Ja, ja. FIN DE LA TENSIÓN

Sin embargo, a ratos me paro a pensar: ¿soy normal? ¿lo fui en algún momento? ¿cuándo dejé de serlo? Quizás entré en la categoría de gente "rara" el día que empecé a subir a mis gatos a los maleteros o el día que dejé la cama sin hacer para no molestarlos. 

Mi cama, okupada por 5 felinos. Pues así se va a quedar un buen rato...

Quizás también suene raro contar que cuando se cuela una mosca, al contrario de lo que harían el resto de humanos, corro a cerrar las ventanas para que mis gatos puedan perseguirla y se entretengan un rato.

¿A qué viene tanta expectación? Pues a que hay un moscardón en la lámpara, 
aunque Yunus y Estrellita se empeñen en buscarlo por el suelo...

Cada vez que voy a salir de casa, miro antes por la mirilla y compruebo que no haya ningún vecino en el descansillo. Y no es que no me guste saludarlos, que también, es que me aseguro de que Yunus tenga vía libre para que pueda dar un mini paseo.

Yunus corre a vivir su gran aventura diaria: afilarse las uñas en los felpudos de los vecinos.

Yo no veo vídeos de gatos en Youtube. Ni vídeos de cantantes ni de tomas falsas. Yo pongo vídeos de pájaros para que mis gatos se entretengan...

Apolo y las palomas.

Y si sigo así, puedo enumerar montones de costumbres raras que he adoptado porque vivo con 5 gatos. ¿Quién no se ha levantado 500 veces mientras come a abrir y cerrar una puerta para que los gatos entren o salgan a su antojo? ¿Quién no ha dejado una ventana abierta en pleno invierno porque sus gatos disfrutaban con las vistas? ¿Quién no ha permanecido tumbado en la misma postura y con las piernas dormidas por no molestar a su gato?

Yo confieso que lo he hecho. Y parezco normal...

jueves, 3 de octubre de 2013

No me sale

Apolo: "grfnnpffff...mmmgrrr...."

Por más que lo intento, a veces no me sale. Es normal, no siempre está una inspirada: me coloco, lo intento, parece que sale peeeeero...... ¡falsa alarma! Me quedo como estaba: rara, con ganas de soltarlo pero sin saber cómo. Evidentemente, hablo de escribir una entrada, ¿de qué iba a ser si no?

Seguro que más de uno se pensaba que me había vuelto a Nueva York, pero no, aquí sigo con las cinco fieras, los tres areneros y la maceta que hace la función, los sacos de comida y de arena, los pelos pegados a la ropa, los ratoncitos y pelotas repartidos por el suelo, las cajas de cartón en mitad del salón........ ¡¡¡¡AY!!!!

Menos mal que, para romper la rutina, ayer por la tarde tuvimos una grata (¿o gata?) visita:


Esta micro gata se llama Celeste y es "hija" del "padre" de mis gatos (qué complejo es esto de las familias desestructuradas). Como buen gatero, no ha podido resistirse y ha sucumbido a los encantos felinos una vez más.

La enana en cuestión vino a casa un rato porque el padre del "padre" de mis gatos y propietario de la casa en la que vive Celeste, se niega a que ella se quede, así que ayer, ante la inminente visita del que un día fue mi suegro, la minina tuvo que huir. Al final, el padre del "padre" de mis gatos, que un día fue mi suegro, también sucumbirá a los encantos felinos y la pobre Celeste ya no tendrá que refugiarse más en mi casa.

Por cierto, me voy de escapada este fin de semana y no sé qué meter en la maleta...

Yunus y Estrellita han encontrado el hueco perfecto para pasar la tarde.

sábado, 7 de septiembre de 2013

A 5.760 kilómetros de casa

Estaba yo tan tranquila ejerciendo de turista con mi guía, mis pantalones cortos y mis sandalias con calcetines blancos (Noooo, ¡¡esto último no!! La dignidad es lo primero...) pensando en las trastadas que podrían estar haciendo mis gatos, cuando de pronto recibo un mensaje en mi móvil con las siguientes fotos:
 Minerva refleja sus ojos-láser en el cristal de la mesa.
 
 Sirio aniquila con la mirada al fotógrafo que osa interrumpir su cena.
 
 Estrellita se dispone a beber agua radioactiva de la regadera. ¿Se ha mudado a Londres? ¿Qué es esa niebla?
 
Sirio, no contento con la mirada anterior, vuelve a amenazar al fotógrafo con el exterminio de la humanidad.

Yo, después de esto, fui incapaz de conciliar el sueño a 5.760 kilómetros de casa. Pero por Dios, ¿qué les pasa a mis gatos? ¿Qué les está dando su padre de comer? ¿Plutonio? ¿Criptonita?

Me daba un poco de miedo volver, temía que mis gatos se hubiesen transformado en seres monstruosos, pero por suerte  me encontré con mis peluditos de siempre, y con un recibimiento de croquetas y revolcones que hizo que se me pasara el jet-lag.

Y del viaje pues os traigo también unas fotos. Son del gato de la tienda de la esquina de nuestro apartamento, donde íbamos a comprar víveres después de 12 horas sin parar de caminar (qué sacrificado es el turismo). Cuando eres un gato y vives en una tienda, lo mismo te da dormir sobre los bollos que sobre las judías pintas, el caso es tener bien vigilados a los clientes...




Qué bonito es viajar, cuántas cosas nuevas se aprenden, peeeeero... qué bien se está en casita rodeada de mis gatos :)

sábado, 24 de agosto de 2013

Gatos en la maleta

Desde que vivo con mis gatos, viajar ya no es lo mismo. Por supuesto que me gusta y que, una vez en el destino, disfruto y aprendo de lo que veo, que es de lo que se trata. Pero sólo de pensar en que voy a dejar de verlos durante 10 días se me ponen los pelos de punta...

Hace años que planear un viaje no es sólo comprar unos billetes, organizar un recorrido o hacer una maleta. Desde que llegaron a mi vida, viajar supone pensar cómo apañármelas para que ellos se queden lo mejor atendidos posible.

Mirar un plano y acordarte de tus gatos. Desayunar en un hotel y acordarte de tus gatos. Facturar la maleta y acordarte de tus gatos. Bañarte en una poza y acordarte de tus gatos. Alquilar un coche y acordarte de tus gatos. ¿¿¿No os pasa???

Durante estos 10 días, el "padre" de las criaturas vendrá a darles de comer, cambiarles el agua y limpiar los areneros, además de a darles unos cariños y un cepilladito. Peeeeero... ¿a quién despertarán a las 6:30 de la mañana? ¿quién les va a tirar la pelota por el pasillo? ¿a quién pedirán comida cada 3 minutos? Y, sobre todo: ¿cómo voy a estar 10 días sin tocar una cabeza peluda? ¿a quién achucharé? ¿cómo voy a dormir en una cama sin pelos? ¿¿¿CÓMO VOY A VIVIR SIN GATOS???

Si pudiera, los metía en la maleta :(

Apolo: "no te preocupes, que yo te actualizo el blog"

viernes, 9 de agosto de 2013

Del campo a casa

Todos sabemos las limitaciones que tiene la vida en un piso si, como es mi caso, te gustan los animales. Aunque todos sabemos también que a mí esas limitaciones me la refanfinflan: ¿querías gato? Pues toma cinco, hermosa.

Y todos conocemos las limitaciones que tiene un piso si, como es mi caso también, te gusta el campo y el verde. En mi caso, de momento, no he metido ninguna palmera en casa (aunque tiempo al tiempo) pero sí que tengo bastantes plantas para vivir en un piso pequeño, especialmente en mi "tendedero chill-out".

Me gusta ocuparme de mis plantas todos los días: regarlas, abonarlas, quitar las hojas feas, inspeccionarlas en busca de bichos malos... Incluso fabrico remedios caseros, tipo infusiones de ajo, para ahuyentar plagas indeseadas (y a los vampiros también... jeje...)

Y tanto trabajo y tanto amor terminan dando sus frutos...


Decidme, ¿cómo creéis que debería matarlo? ¿Despacito o rápido?...

domingo, 28 de julio de 2013

¡¡Ay, qué calores!!

No sé a vosotros, pero a mí el calor me deja sin fuerzas: ha sido un mes de julio ¡¡HORRIBLE!! Y eso que yo no soy especialmente calurosa, pero entre que esta casa es un último piso y que ahora estoy más tiempo aquí metida, casi me derrito...

Nos hemos pasado los días tirados por los suelos, y digo "hemos" porque en alguna ocasión, fruto de la desesperación, yo también me he tumbado con ellos, a ver si funcionaba su método. Mi casa parecía el escenario de un gaticidio...

 
Al principio, el ventilador no tuvo muy buena acogida, pero ha sido la única manera de sobrevivir, si no hubiera sido por él a lo mejor no lo estaría contando (vale, vale, estoy exagerando un poquillo, pero se trata de dar pena... jejeje...)
 
 
Menos mal que este fin de semana las temperaturas nos han dado un respiro, parece como si hubiéramos salido de un letargo: los gatos corren por la casa, comemos normalmente, me funciona el cerebro y soy capaz de escribir una entrada... ayer, incluso, pude montar en bici por la tarde!! Los que vivís en ciudades en las que refresca al atardecer no sabéis lo que es no poder salir de casa en todo el día...¡¡ puaj!!

Me temo que se aproxima otra ola de calor, así que aprovecho estos días de lucidez para felicitar a Yunus, que cumplió el pasado día 24 nada más y nada menos que...¡¡tres añazos!!

 Pobre Yunus, celebró su cumple con la casa a 30º, ni siquiera sugerí la posibilidad de encender una vela...
 
Y, a petición de La Gatera, ahí va la foto que demuestra la redondez y rotundidad de la tripota más grande de esta casa felina: la barriga de Apolo. Ni con los calores pierde su robustez el muchacho...
 
 
¡¡Que llegue pronto el otoño!!