¿Qué necesitamos?
1. Paciencia y un poco de maña
2. Un sábado por la tarde
3. Uno o varios gatos que dificulten el proceso
¿Cómo se hace?
Compramos todo lo necesario en la ferreteria y, si se tiene cerca, en Ikea. No hay que hacer una gran compra; con cuerdas, baldas y una barra que se sujete al suelo y al techo nos basta.
Necesitaremos una caja de herramientas y una escalera,
pero todo el mundo suele tener en casa, ¿no?
No es imprescindible, pero si se tiene un novio en pijama al que poder regañar cuando haga los taladros, pues mejor, porque eso aportará un toque "hecho en casa" que ahora está muy de moda.
No hay que seguir un esquema fijo, cada uno puede hacer el rascador que le pida el cuerpo. Nosotros empezamos poniendo una balda. Este fin de semana planeamos poner la cuarta...
La primera versión del rascador se nos quedó un poco pequeña,
los gatines tenían que hacer turnos para subir.
En la foto, Yunus espera a que Minerva se decida a bajar.
La última, pero no definitiva, versión del rascador
ya tiene tres baldas... ¿cuándo pararemos?!
Resultados
Mis gatos están encantados y toooodas las noches se suben a vigilarnos desde las alturas mientras leemos o vemos la TV en el salón. Estrellita, por supuesto, fue la primera en probarlo. Sirio, que yo sepa, todavía no lo ha estrenado, pero no tengo muy claro que se vaya a subir algún día porque, aunque suene raro en un gato, yo creo que tiene vértigo...
Sólo una pega: al colocar las baldas no nos acordamos de que los gatos, al contrario de lo que se suele pensar, a veces se resbalan y se caen. Y nosotros, ilusos, colocamos las baldas justo encima de nuestros sillones. Resultado: llueven gatos mientras vemos la tele...