Hoy, al mover el arenero, lo he descubierto: allí estaba en todo su esplendor, amarillo y oloroso... ¡un charco enoooorme de pis! ¡¡Agh!!
¡¡¡QUÉ GUARRERÍAAAAAAA!!!
¿Quién ha sido? ¿Eh? ¿Quién? Si ésto mismo hubiese sucedido entre humanos, yo habría sospechado del humano masculino de la casa, porque son los que siempre salpican donde no deben. Por eso, inmediatamente después de descubrir la huella del delito, he mirado acusadoramente a Yunus...
Yunus: ¿Yo? ¿En serio piensas que he sido yo? ¿Acaso me ves cara de culpable o de cochino?
Pues si no has sido tú... ¿habrá sido Sirio?
Sirio: ¿He oído mi nombre? Con lo limpito y lo discreto que soy yo, que tengo una cara de bueno que no puedo con ella...
Ya sólo me queda Apolo, ¿qué estará haciendo?
Uy, uy, uy... me parece que todo empieza a cuadrar: un gato bebiendo agua, un pis enorme y una peste que no se puede parar en casa... ¿Qué hago yo ahora? Me temo que voy a tener que cambiar las bandejas por areneros cubiertos, porque este asunto tiene difícil solución...
Apolo, no te escondas, ¡¡¡que tenemos que hablar tú y yo!!! ¿Apolo? No te encuentro...
¿Cómo son vuestras bandejas? ¿Cubiertas? ¿Descubiertas? ¿Grandes? ¿Pequeñas? ¿Olorosas?...














